“¿Cómo le explico que papá está lejos?”: Cambios en la dinámica familiar

La verdad es que no sabía bien cómo abordar este post, ya que mi experiencia no es la de criar sin el apoyo del padre. Sin embargo, hace algunos meses que papá se ha ido a trabajar fuera de la ciudad, por lo tanto, nuestra dinámica completa cambió, y si bien, no vivo ni la mitad de lo que muchas mujeres lamentablemente deben vivir por la falta de apoyo y responsabilidad de un padre ausente, como familia nos hemos debido enfrentar a la decisión de separarnos.

 

Desde que el negro y yo estamos juntos nunca habíamos estado sin el otro. Tuvimos una historia loquísima e intensa y desde ese minuto que todo lo hacíamos los dos. Cuando nació nuestra guagua, la cosa no cambió mucho en ese sentido. Tan mamá como yo apañó en todo momento siendo un tremendo colchón para mi y un papá soñado para nuestra pequeña.

Hace un par de meses apareció la oportunidad laboral de la vida, DE LA VIDA, y nos vimos enfrentados a tomar decisiones que sin duda cambiarán el futuro de nuestra familia, y bien, él se fue a trabajar a otra ciudad a seis horas de acá y yo me quedé aquí. Paralelamente, a la semana de haberse ido, nos enteramos de nuestro segundo embarazo, por lo tanto la palabra “cambio” es la que ha reinado últimamente.

El cambio en la dinámica fue inminente y he debido aprender a organizarme sola con la pega, la casa, la guagua y ahora el nuevo embarazo. Ha sido lo más difícil que me ha tocado, básicamente por el cansancio y la sensación de terminar el día sola. Correr para todos lados -literal- y tener que planificarme con mucha anticipación a todo.

Criar sola es difícil. Se espera que trabajes como si no tuvieras hijos y que tengas hijos como si no trabajaras. Las energías físicas llegan a tope y la mental no da tregua, por lo tanto, es una lucha y cuestionamiento constante de si realmente vale la pena todo esto.

Las pataletas, los berrinches, la cotidianeidad es invisible y eso esa mi juicio lo que más cansa. El tener que solucionar sobre la marcha las diferentes situaciones que te presenta el día y no poder descansar en alguien más.

Todo este cambio trae consigo repercusiones en diferentes aspectos (que iré degranando ahora), y el más importante de todos:

• ¿Cómo le explico a mi hija que papá no está? Si me pongo a pensar se me rompe el alma. No puedo razonar con una guagua de casi un año y medio que no entiende situaciones pero se da cuenta de todo. Pasamos de que su papá la levantaba todos los días, la bañe todos los días, le ponga el pijama y le de el beso de buenas noches, a verlo a través de una video llamada ha sido doloroso. Uno se las aguanta, pero, cómo le explico a ella.

Hemos intentado mantener una rutina similar. El negro la llama sagradamente todos los días apenas despierta, mi hija se vuelve loca, grita y aplaude diciendo “papá”, nuestro día sigue igual y en las tardes a la hora de su cena él vuelve a llamarla para acompañarla mientras come. Sin excepciones.

Los fines de semana son full papá. Cada vez que tocan la puerta ella grita como loca, se hiperventila y debemos calmarla porque su emoción al verlo es muy grande. Es desgarrador, pero sin duda ha hecho que a pesar del tremendo cambio ella sufra lo menos posible.

Si ella pregunta por el papá, le digo: “papá está trabajando, te llamará en la tarde y podrás conversar con él”, etc. Aunque sabemos que no siempre nos entienden, es fundamental explicarles todo a su manera, de esta forma los consideramos y no invalidamos lo que ellos sienten.

• Un nuevo embarazo: Ay mi Dios, que difícil. Estar embarazada ya trae consigo tremendos cambios y muchos de ellos invisibles. Los cocktails hormonales, el cansancio, la fatiga, naúseas, etc. y a eso sumarle la necesidad de sentirte atendido. Creo que es algo que me cuesta aún. A veces no quiero nada más que alguien me sirva once, me masajee la espalda o me regalonee. Porque sí, quiero atención y quiero mimos. No somos robots y uno sí necesita mayores cuidados, no obstante en este caso, es uno quien cuida. Los dolores, las fatigas han estado a la orden del día, uno no para, por lo tanto, jamás pensé que podía estar tan cansada y además continuar full mamá para mi hija quien con el inicio de la marcha, se le abrió un mundo nuevo de exploración y curiosidad.

• La casa la pega la familia los hijos ahhh!: Desdoblarse. Esa es la opción viable por el momento. Cumplir en todo y para todo no se puede, pero se espera que lo hagas. Lamentablemente en estos tiempos, una mujer empoderada y autosuficiente se confunde con una mujer que no necesita ayuda y que no necesita atención. No es así, no somos súper héroes y eso es clave metérselo bien en la cabeza. Es importante saber cuando pedir ayuda o al menos tener el derecho a pataleo o desahogo con alguien por querer hacer cosas y no poder.

Actualmente mi día es correr de la casa al jardín, la pega, el jardín la casa. Pareciera que la rutina nos encierra aún más y pese a mis intentos de poder salir de ella a ratos se hace difícil. Hay que depender de alguien que te cuide a la guagua un rato, de pedir permisos constantes, de dar explicaciones, ser cuerda y estar feliz jaja.

Los cafés con amigas son imposibles y estoy evaluando ponerme con un emprendimiento de controles médicos, ecografías y demases en horario vespertino.

Claves para no morir en el intento:

• Organización: Siendo majadera en esto es lo único que ha logrado salvarme la vida. Y aunque peco de maníatica es lo que hace que pueda funcionar y lograr llegar a mi pega bañada y peinada.

• Comunicación: Estés o no con el papá de tu hijo (si, es distinto decirlo a hacerlo) lo ideal es tratar de mantener una comunicación por la guagua, poder hacer frente a los problemas y velar por el desarrollo afectivo del niño siendo padres. Esto en la mayoría de los casos es súper difícil de lograr, hay sentimientos y decepciones que cuesta dejar de lado, pero intentarlo ya es un paso.

• Tener una mano amiga: Siempre es importante tener a alguien a quien recurrir. Familia, alguna amiga, etc que entienda y pueda ser esa oreja cuando uno lo necesita

• Aprender a aceptar las situaciones: Muchas veces nos quedamos pegadas en lo que pudo haber sido y no en lo que es, y por más difícil que sea es clave asumir la realidad y aceptarla como tal, con todo lo que eso signifique para hacer más llevadera la situación.

Probablemente no se lo que es criar sola teniendo además la indiferencia de un papá. No lo sé, no es mi caso, pero si se que criar sola es difícil, que es algo con lo que uno realmente se descresta y hace que a pesar que hay días donde me las lloro todas de camino al trabajo, hay otros en los que me acuesto feliz porque todo funcionó.

Creo que no puedo contar la cantidad de veces que me frustro, que me cuestiono y me pregunto si todo esto servirá de algo. Que me quedo con los brazos abajo parada en la cocina por la cantidad de loza que hay que lavar, por la ropa que doblar, hay que comer también por lo tanto preparar almuerzos para mi, para mi hija, el aseo que no da más y uno sin las energías suficientes para hacerlo.

Con el negro nos hemos esforzado por mantener nuestra relación fuerte, sin embargo es complejo estar a la distancia, se pierden muchas cosas que el día a día da y lo que nos mantiene es la convicción de las metas, lo que esperamos construir como familia y sin duda el amor, pero pucha que cuesta.

A todas las que viven situaciones similares. A quienes llegan a casa, acuestan a sus hijos y se sientan solas en el sillón a ver tv o conversar con alguien por redes sociales. A las que sienten que es injusto vivir así, a las que se sacan la cresta para que al fin del día seas la única que supo todo lo que pasaste.

A esas que son juzgadas por estar solas, “porque escogieron mal”, porque no tienen las lucas para poder hacer más. A las que intentan por todos los medios sujetar el hilo de familia antes que se rompa.

A todas esa, nada po, mis respetos. Se puede, cuesta más que cualquier cosa, pero se puede.

¿Qué situación viven ustedes? Cuéntenme, las leo siempre.

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