18 meses: “¿Dónde está mi guagua?

Ay… y yo qué pensé que hasta que no entrara al colegio tendría a mi guagua así guagua.

Paf! Cachetada nuevamente.

 

Mi guagua creció y se nota. Los 18 meses llegaron y llegaron con todo. Honestamente pensé que con su primer cambio de folio (o inicio de folio pensándolo bien) vería muchos mas cambios, sin embargo, me atrevería a decir que el salto en su desarrollo fue ahora, a los 18 meses.

Yo muy tranquila y feliz pensando que ahora, al año y medio con una guagua que camina y comprende instrucciones sencillas, la vida sería más fácil. JAJAJA que ilusa, porque debo decir que pucha que me ha sacado trote!!

A los 18 meses comienzan a perder esos rasgos de bebé y ahora parecieran estar en cámara rápida todo el tiempo, por lo tanto su nivel de energía es considerablemente más alto que hace unos meses atrás, y si bien, aún necesitan dormir aproximadamente entre 12 a 14 horas, reducen su cantidad de siestas a una (generalmente) y duermen más en la noche (se supone)

 
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Una de las cosas que más me han llamado la atención en términos de su desarrollo cognitivo, es la capacidad de simulación o imitación; y podemos ver como estos pequeños seres humanos le dan de comer a sus peluches, bañan a sus juguetes e intentan hacer dormir a sus muñecas, lo cual implica una conexión real con un otro y un entorno.

Podemos ver como el desarrollo de la autonomía empieza a tomar forma pues ahora, ellos se sienten con la capacidad de poder hacer todo solos. Los intentos de almuerzo en un lugar limpio se acabaron, bañarse en un baño que termine seco no son opciones y tratar de ponerles ropa o mudarlos se ha transformado en la primera rutina de ejercicios del día.

Son expertos en buscar nuestra constante atención, ya sea a través de juegos, o bien de expresiones. Disfrutan presumir de ellos mismos y generalmente se ponen súper contentos cuando se les felicita, algo así como un “celébrenme soy demasiado cool para ser verdad”

Aquí, la curiosidad juega un papel fundamental, y es que por Dios que son curiosos!!!! Todo todoooo les llama la atención, y es impresionante como esos estímulos cambian cada 5 segundos jajaja, son como radares constantes que no saben lo que buscan pero buscan algo y eso que buscan lo ven en todos lados pero en ninguno a la vez y ahhhhhhhh jajaja colapso para la madre tranquila.

Por otro lado, entienden más de lo que logran decir, entonces estos pequeños diablillos juegan con nuestra paciencia porque nos entienden pero sencillamente no nos pescan y comienzan a utilizar su propio idioma y mágicamente uno les entiende: Esa es la magia del apego, ¡Increíble!

Pero no todo es color de rosas ni maratón, sino que también empiezan los primeros esbozos de esos temibles dos años que están la vuelta de la esquina, y es que pareciera que de un mes a otro nos cambiaron una guagua dulce y dócil por otra determinante y rabiosa a ratos. Esos primeros indicadores de los bien llamados “berrinches”, que frente a cualquier negativa, aparecen sin temor y arrasan con la poca paciencia y energía que nos va quedando.

Pero no nos alarmemos. Esto es absolutamente normal e incluso “bueno”, ya que gracias a esos “berrinches” irán desarrollando su carácter, la toma de decisiones y la personalidad. Solo debemos aprender a guiar sus emociones para que las conozcan, se re-conozcan y vayan aprendiendo a usarlas adecuadamente. Es un proceso largo, está recién empezando, pero ya para los cuatro años debiéramos estar ok.

Los 18 meses nos muestran que nuestras guaguas están dejando de serlo. Poco a poco se van convirtiendo en niños, con autodeterminación, con identidad propia y con mayor autonomía.

Es importante:

– Fomentar su desarrollo: Es decir, acompañarlos en descubrir el mundo. Jugar, ensuciarse, experimentar con diferentes cosas (agua, tierra, barro, etc) que promuevan al niño diferentes experiencias de aprendizaje

– Contener sus emociones: contención ante todo. Desplegar todo lo adquirido en el apego de los primeros 18 meses de vida y ponerlo en práctica en esas situaciones donde todo parece descontrolarse

-Implementar límites: Ahora es cuando. Lógicamente sin cohartarlos excesivamente ni aplicar conductas que pasen a llevar la integridad del niño, pero que tenga límites es clave para su desarrollo integral. Si golpea a la mamá mostrarle que eso no es correcto, etc.

-Autonomía: Aquí es cuando podemos darle con todo. Comenzar a “ordenar” (si claro) los juguetes con ellos, dejarlos que intenten comer solos, enseñarles al momento del baño a lavarse las manos, los pies, los dientes, etc. Alentarlo a que haga cosas por si mismo

-Paciencia y energía! El mantra de cualquier padre de un dieciochomesino

En todo caso, encuentro que a esta edad están exquisitos. Esas caritas, risas y gracias que comienzan a hacer son increíbles. Creo que no me canso de grabar cada locura que hace mi hija y cada ensuciada con tierra me provoca un profundo orgullo y resignación a lavar más seguido.

El apego, el vínculo que nos ha mantenido todos estos meses ahora está con todo, con esas muestras espontáneas de cariño, de besos y de abrazos, que si bien duran menos que los pañales al mes son realmente atesorables.

Por nuestros niños todo. El mundo, el planeta es de ellos, seamos responsables en formar niños concientes, responsables, pero por sobre todo alegres y sanos, algo que nos hace mucha falta entre los adultos.

Qué más quisiera que cada mañana en el parque, que cada tarde de juegos y noche de abrazos mi guagua las recordara, pero sabiendo que su memoria aún está en desarrollo, hagamos de cada día un recuerdo para contarles más adelante.

¿Se me queda algo?

Cuéntenme ustedes, ¿qué tal la vida a los 18 meses?

Las leo siempre 🐼

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