¿Por qué estamos tan cansadas?: “Me fundí”

Creo que no es novedad escuchar que una mamá está cansada, o que está agotada, sobrepasada, etc. Es algo que viene en el “pack” de la maternidad y en todas las opiniones y consejos alusivos a tener una guagua.

Pero, alguna vez se han preguntado ¿qué es lo que cansa tanto?

Bueno si, muchas me dirán “las noches sin dormir”, el sueño se va acumulando, por lo tanto, una, dos, tres noches sin dormir… semanas, meses, durmiendo a saltos y por máximo 4-5 hrs lógico que pasa la cuenta y nos agota, o bien, que al principio son todos los días iguales, el puerperio, etc, etc, etc.

Hace poco, estuve leyendo unos papers en relación a un tema nada que ver, y encontré un concepto, que empecé a investigar y le encontré todo el sentido y la posible respuesta a nuestra falta de descanso. Porque a pesar, que a veces tenemos noches como la gente, a pesar que nos acostumbramos a dormir poco, y a la vida de mamá, pareciera ser que cuando termina el día estamos tan cansadas como si nos hubiese atropellado un camión (súper drástica), y para colmo viene alguien y te dice “oye, pero como tan cansada si has estado en casa todo el día”, “demás que has tenido algún momento para sentarte un rato”, “pero como no alcanzaste a hacer todas las cosas de la casa, ¿en qué se te va el tiempo?” Frases típicas que en más de una ocasión hemos escuchado.

El otro día me dijeron “ahora volverás a trabajar, se te acabaron las vacaciones de un año” WHAAAATTTTT????

Ahí mejor es reír, pegar unas palmaditas en la espalda y decir “gracias, cariño”

Entonces, para que la gente si tenga idea de lo que habla, es que lo que realmente nos cansa, es un estado constante de vigilancia que hace que nuestros niveles de cortisol (hormona que se secreta cuando hay estrés) estén altos:

 

La Hipervigilancia es un estado de mayor sensibilidad sensorial acompañado de una exageración en la intensidad de nuestra conducta, cuyo objetivo primordial es detectar amenazas, lo que vuelve al sujeto en un estado de alerta constante que trae como consecuencia mayor irritabilidad y ansiedad.

Suena algo terrible, pero vamos analizando…

La hipervigilancia es tensión elevada y consistente en el tiempo y quien la padece pareciera que su conciencia se agrandó, por lo que puede estar pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor, detectando posibles peligros y buscando oportunas soluciones.

Además, esto va acompañado de que nuestra atención se va directamente a lo que nos tiene en este estado, LA GUAGUA, por lo tanto, nuestro cerebro actúa en relación a proteger y estar atento a ese estímulo únicamente. Eso hace que sea normal que nos olvidemos de algunas cosas, o derechamente sintamos que nuestra memoria ha fallado. El bien llamado “Baby Brain” (cerebro de bebé).

Esta atenció y preocupación constante por proteger a nuestra camada, sumado a las exigencias socioculturales, hacen que finalmente nuestro organismo reaccione con una sensación de agotamiento constante.

Ningún cuerpo aguanta estar 24/7 en alerta, y en el caso de una madre, la sensación de nunca poder desconectarse de esa preocupación (incluso al dormir) hace que traiga implicancias en nuestra vida afectiva, social y cognitiva.

Al leerlo, parece que nos rayamos y que nuestro cerebro solo busca amenazas constantes como cual radar, pero, lo que pasa es que es un proceso de adaptación (no me digas!) que va cediendo y va asimilándose.

Por lo tanto chiquillas queridas, con el embarazo no solo cambia nuestro cuerpo, sino que nuestro cerebro también se modifica, y como todo cambio implica tiempo, paciencia y contención. El cuerpo se va transformando mientras que nuestro cerebro igual. Es innato, es primitivo, porque está en directa relación con la protección de la manada.

Estar a cargo de un pequeño explorador nos mantiene hipervigilantes sin siquiera notarlo, es inevitable e innato. Por lo tanto, es fundamental poder entender y tomar las medidas para que no nos pase la cuenta.

Ahora viene la lista de “tips” que no sirven para nada, pero dan paz al leer:

– intenta desconectarte

-ten tiempo para ti

-habla con una amiga

Y blablabla…

Ya ahora si, los tips reales:

  1. Dedicar cinco minutos al día para ordenar nuestras ideas. Incluso si te sirve, escribir en un papel tu lista de preocupaciones y así ir priorizando y bajando el nivel de alerta frente a las tareas diarias
  2. Organización es la clave. Yo se que rayo la papa con lo de la organización, pero en serio ayuda muchísimo. No se trata de ser hitler con rutinas, pero si tener una pequeña planificación diaria te ira ayudando a realizar lo importante y ordenar tu tiempo. Le sacarás provecho y eso hará que disfrutes más
  3. Atesorar y disfrutar los momentos para nosotras. Aunque la ducha sea de 3 minutos, ES TU DUCHA DE 3 MINUTOS.
  4. Porsupuesto tener espacios de desconexión. En lo posible poder coordinar con alguien para salir un minuto, tomarte un te, un jugo rico, hablar con alguna amiga o con tu pareja, darte el espacio aunque cueste y ser firme en eso.
  5. Automirarse. No hacernos las locas con lo que nos pasa. Hacerle caso a nuestro cuerpo, escucharnos.

Mamá sana, guagua feliz

Así que chiquillas, no estamos locas, no estamos cansadas, solo estamos HIPERVIGILANTES!

Las leo!!

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