Amo a mi pareja, pero… Soy Mamá

Por muy fuerte y dramático que sea el título de este post, pucha que nos pega la cachetada.

 

A algunas más a otras menos, el cambio que ocurre con la pareja es heavy cuando de maternidad se trata, y ojo! Que no voy a hablar de sexualidad (para eso estamos demasiado cansados) -Revisen el post de sexualidad post parto-

Bien, Sigamos. Cuando estaba embarazada con el negro hablábamos extremo de cómo íbamos a ser, que nos íbamos a entender y que no íbamos a dejar por nada del mundo que nuestro espacio se perdiera.

Cito textual: “negro, vamos a salir una vez a la semana, aunque sea a dar una vuelta. Yo prometo poner todo de mi parte para que el cansancio no pase la cuenta y tener tiempo para ti igual, total acostamos a la guagua y listo” Negro: “Ooooobvio amor, vamos a salir los dos, yo voy a estar full y aunque yo trabaje y estudie voy a llegar a hacer las cosas de la casa y cuidar a la guagua en la noche porque tu estarás todo el día con ella”

Necesito que alguien se ría en mi cara PORFAVOR!

Bueno, NADA de eso ocurrió. Y si bien, el negro se merece el cielo, la relación de pareja se pone a prueba como nunca antes. COMO NUNCA ANTES.

Yo pensé que no iba a ser tan complicado, pero la verdad es que si, ha sido un proceso de adaptación (más adaptaciones yeeeey!!) importante, que se debe saber llevar para que no te pase la cuenta.

El encierro y la soledad nos afecta, nos ponemos más demandantes por un lado y nos sentimos menos entendidas por el otro. Hay desajustes en las expectativas de ambos lados y el agotamiento obstaculiza poder resolver las diferencias en su momento. Finalmente en una discusión el que habla siempre es el cansancio, la frustración, y por muy honesto que suene, la “envidia” de ver dormir a alguien cuando tu máximo sueño reparador es de 3 horas seguidas, para que mas encima cuando despierte te diga “siento que no dormí bien”. Ah no, yo lo mato.

Entonces, nos vamos dando cuenta que el amor está, nos queremos, nos acompañamos y apañamos en este camino, pero como bien dice el dicho: “la rutina mata” y la clave es lograr hacer que la rutina no nos mate, porque con guagua rutina habrá.

Creo que hablo por todas cuando digo que han habido momentos de tensión peor que la de cualquier cara a cara de reality, donde realmente te cuestionas si vale la pena todo o no, y ese ponerse a prueba constante es el que agota, pero por otro lado, también saca a flote.

Por acá, hemos vivido momentos tremendamente difíciles, nos pusimos a prueba “the real” y las crisis nunca falla. La clave está en cómo resolverlas.

En más de una ocasión me han dado ganas de salir arrancando, de mandar todo a la cresta, porque la relación de pareja se resiente, y hay que trabajar en ella, toooodos los días. Aunque cueste. Y para ello, necesitas ademas un partner que esté en la misma sintonía, que entienda lo que estamos viviendo y que se involucre de tal manera que se sienta tan mamá como tu, y eso es lo difícil. Cuesta, cuesta mucho, pero con compromiso se logra.

De todo lo leído en artículos por ahí, rescato algunas cosas que si sirven para no morir en el intento:

1. Ajustar expectativas: uno muchas veces espera más y viceversa, y eso es lo que inicia todo conflicto. La carga mental que tenemos también nos hace suponer que el otro hará cosas por iniciativa propia, y cuando eso no ocurre se desata el demonio interno.

2. Asumir los errores: agachar el moño es clave. Al menos a mi, me cuesta mucho, y se debe aprender que a veces nos equivocamos (si, las mamás nos equivocamos) y pedir las disculpas cuando corresponda.

3. Conversarlo todo: quedarse en el “filo, ya pasó” solo agranda más la distancia emocional con el otro. Es fundamental hablar las cosas, sentarse y discutir honestamente que es lo que ocurre.

4. Proteger la intimidad: resguardar ese espacio de ambos. No significa salir a comer una vez a la semana (Ojalá pudieran), pero al menos tener un espacio para los dos al día. Tomar once juntos, etc. Dejar a la guagua dormida y poder tener ese espacio de regaloneo y conversaciones para ambos, donde se escuchen, se cuenten su día, se mimen, etc.

5. Como diría Yolanda Sultana, Que reine el amor: En el fondo no olvidar, que la base de todo lo que están viviendo es el amor. Se quieren y por eso están juntos, formando una familia. El amor siempre será la base de todo y será el elemento indispensable para poder criar a otro ser humano.

Y bueno. Creo que nunca vamos a aceptar que alguien duerma más que una, o que no tenga consecuencias físicas de un embarazo o que pueda salir sin planificarse, o que pueda andar con su guagua en canguro y el mundo le reciba con alfombra roja, mientras a una con suerte nos dan el asiento de la micro jajaj

Esta cosa es de ambos, si cada uno deja de lado sus egos y pone de su parte, probablemente el ser pareja y ser papás se lleve de la mano sin problemas.

¿Cómo lo viven ustedes? ¿Les hace sentido o son cabezas de pescado?

Las leo!

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