Niños y chupete

El uso del chupete se encuentra fuertemente instalado en las prácticas de crianza en nuestra sociedad, pero también ha sido fuente de múltiples cuestionamientos. Es importante también conocer algunas recomendaciones e informaciones que pueden ser de utilidad para poder decidir qué será adecuado para su hijo/a.

Durante los primeros días de vida, los bebés no requieren nada más que el pecho de su madre. La lactancia materna es la óptima nutrición para el recién nacido, hasta que no esté establecida la lactancia, según las normas del Hospital Amigo del Niño y de la Lactancia de la OMS y UNICEF, los recién nacidos no deben usar chupete, ya que, puede llevar al destete precoz por la confusión tetina-pezón.

La Asociación Americana de Pediatría (AAP), recomienda el uso de chupete, exclusivamente posterior al establecimiento de la lactancia materna y como manera preventiva del síndrome de muerte súbita del lactante. Siendo categórico en que su uso solo debe ser durante el sueño y máximo hasta el año.

Es importante mencionar que la lactancia materna, tiene un efecto protector en la prevención del síndrome de muerte súbita del lactante, respecto al uso del chupete, teniendo incluso 2 veces menos riesgo los niños amamantados v/s los que utilizan mamaderas, por eso se indica uso de chupete antes del mes solo a los bebés que son alimentados con formula. Es importante valorar otras medidas que disminuyen el riesgo por el síndrome de muerte súbita en lactantes hasta en un 70%: la Lactancia materna, idealmente exclusiva. No exponerlo al humo del cigarro, evitar juguetes y almohadas en la cuna, no abrigar en exceso al dormir y mantener las habitaciones a una temperatura adecuada.

Utilizar chupete de manera prolongada, provoca mal oclusiones dentales, que es el alineamiento anormal de los dientes y problemas en la dentición. Además, es una fuente de microorganismos, aumentando el riesgo de contagio debido al contacto con superficies expuestas a otros microroganismos (considerar la crisis sanitaria también que estamos viviendo). Por otro lado, altera la manera en que nuestros niños respiran, pasando de respirar por nariz a respirar por boca (oral), ya que, altera el patrón de succión, manteniendo la lengua en el piso de la boca.

Cabe destacar que cada niño es un mundo diferente y las indicaciones pueden variar caso a caso.

 

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